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Reparar a Cristo

“BUSCO COMPASIÓN Y NO LA HALLO; CONSOLADORES Y NO LOS ENCUENTRO” (Sl 68)

Jesús dijo a Santa Margarita María de Alacoque: “He aquí este Corazón que tanto ha amado a los hombres, que nada ha ahorrado hasta agotarse y consumirse para demostrarles su Amor; y en reconocimiento no recibe de la mayor parte sino ingratitudes, por sus irreverencias y sacrilegios, y por la frialdad y desprecio con que me tratan en este Sacramento de  amor. Pero lo que me es más sensible es que son corazones que me están consagrados los que me tratan así. “TÚ, AL MENOS, ÁMAME! (27-12-1673). 

El corazón que ama, al ver a la persona amada, aborrecida y sola, siente un impulso de mayor amor, como una necesidad de compensación por el tiempo en el que no le ha amado, o incluso, le ha ofendido, así como por los desprecios e indiferencias de otros.

El Papa Pio XI en su encíclica "Miserentissimus Redemptor" expone como remedio eficaz la expiación y reparación para aplacar la justicia de Dios. Así como no se podría considerar lo que puede hacer la Omnipotencia divina, prescindiendo de la ordenada Bondad, igualmente tampoco se podría considerar lo que puede hacer la Misericordia sin tener en cuenta la Justicia. Es un atributo divino no menos verdadero que la Misericordia, y ella exige la reparación.

Pio XI invita a promover una "cruzada de reparación" en la que almas generosas, se ofrezcan por los millones de pecados que se cometen en el mundo que se halla cada vez más, al borde del abismo.

La reparación tiene doble sentido, en cuanto consolación comprende las acciones buenas que podamos hacer para compensar los pecados e ingratitudes contra Jesucristo (oración, sacrificios, obras de misericordia, ayunos, etc...); y en cuanto expiación exige la necesidad de padecer un sufrimiento como satisfaccion ante el pecado cometido. Este principio es el mismo para nuestros pecados y los pecados ajenos.

La Hora Santa y los Primeros Viernes son prácticas reparadoras que, en esta Basílica Nacional de la Gran Promesa de Valladolid, tienen una resonancia especial, ya que aquí Jesús se mostro "todo abrasado de amor y condolido por lo poco que se le estima”(Revelación del 5 de Mayo de 1733). Este templo, debido a su caracter expiatorio, tiene la función de reparar al Santísimo Sacramento.

“BUSCO COMPASIÓN Y NO LA HALLO; CONSOLADORES Y NO LOS ENCUENTRO” (Sl 68)