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Historia de la Basílica

La historia de la basílica se remonta al Colegio de San Ambrosio fundado por la Compañía de Jesús en el s. XVI. La primera fundación de esta orden en Valladolid fue el Colegio de San Antonio (1545), que más tarde pasó a llamarse Colegio de San Ignacio. Su iglesia, en el momento actual, es la de San Miguel. El reconocimiento que iba adquiriendo la Compañía hizo necesario, pocos años más tarde, la ampliación de su obra, estableciendo una segunda casa dedicada exclusivamente a centro de enseñanza que sería el Colegio de San Ambrosio vinculado a la Universidad; en él se realizaban estudios superiores de Gramática, Latín, Filosofía y Teología, ciencia que curso allí el P. Bernardo F. de Hoyos. La Iglesia de San Ambrosio se edifica a principios del S. XVII. El templo se construyó bajo el mecenazgo de Diego Romano de Vitoria, obispo de Tlaxcala (México), que envía en 1595 una importante ayuda económica con la que se edifica la iglesia.

En este templo, concretamente en el presbiterio, sucedieron algunas de las revelaciones del Corazón de Jesús al P. Bernardo de Hoyos.

 

La expulsión de los Jesuitas el 3 de abril de 1976 por Orden de Carlos III y su salida al destierro supuso un cambio de funciones. Según el plano que se conoce de 1771, el Colegio de San Ambrosio estaba estructurado en tres unidades: la más antigua, o sea la central, donde se hallaba la residencia de los padres y de los teólogos; la de levante, ocupada por la iglesia, hoy Basílica, la Capilla de la Congregación y patios adjuntos; y la de poniente, donde se encontraban el Colegio y escuelas, que era la parte más moderna. Tras la expulsión de la Compañía de Jesús, la Iglesia de San Ambrosio fue entregada a la Diócesis, D. Antonio Joaquín de Soria trasladó allí la parroquia de San Esteban, cuyo templo se encontraba en ruinas; el convento de los padres se cedió al Episcopado Escocés y el Colegio con sus escuelas se transfirió al ejército para dedicarlo a Parque de Artillería.

 

Cardenal Arzobispo D. Ricardo Blázquez

“La presencia en el escudo del signo del Sagrado Corazón recuerda la misión especial que nuestra Diócesis de Valladolid tiene en el concierto de la Iglesia Universal”

La Basílica de la Gran Promesa surge como un fuerte empeño de promoción del reinado de Cristo en la sociedad de inicios del s. XX.

El arzobispo Gandásegui llega a Valladolid en octubre de 1920. Ha concluido la Primera Guerra Mundial; el rey Alfonso XIII ha consagrado España al Corazón de Jesús en el Cerro de los Ángeles; Pío XI instituye la fiesta de Cristo Rey en 1925; el 14 de abril de 1931 se proclama en Madrid la 2ª República Española; en 1933 se conmemora el segundo centenario de la Gran Promesa al P. Hoyos…

Ante estas circunstancias el Dr. Gandásegui va centrando toda su acción pastoral en promover la espiritualidad del Corazón de Jesús y extender su reinado en la sociedad. El 24 de junio de 1923 inaugura la imagen que corona la torre de la catedral y consagra la diócesis al Corazón de Jesús.

 

En 1933 Pío XI, a petición del Arzobispo, concede que la iglesia de San Esteban (entonces parroquia) sea dedicada al Corazón de Jesús como templo expiatorio; por este motivo funda la revista Reinaré, y encomienda al sacerdote madrileño D. Félix Granda la ornamentación y actualización del templo para adaptarlo a su nueva función.

Pero todo queda en suspenso con la Guerra Civil Española (1936) y la muerte del Dr. Gandásegui. Su sucesor, Antonio García y García, retoma con todo interés la antorcha encendida por Gandásegui y en junio de 1941 dedica al Corazón de Jesús e inaugura solemnemente el Santuario de la Gran Promesa que, en palabras del Papa Pío XII, representa en Valladolid “un foco de luz y de amor del Corazón del Rey Divino”. El Santuario se proyecta hacia Hispanoamérica y Filipinas, la Hispanidad, y se hacen grandes planes (y planos) sobre la construcción de un magnífico complejo de irradiación de espiritualidad corazonista, que el Arzobispo denomina El Alcázar de Cristo Rey. Se adquieren terrenos, se pone la primera piedra (27-junio-1948), se prepara una espléndida maqueta de todo el proyecto y… se comienza a edificar.

Con el arzobispo José García Goldáraz, que sucede al Dr. García y García en 1953, se inicia una segunda etapa en la historia del Santuario. La situación mundial y de Europa, la evolución política en España, los movimientos preconciliares, el Concilio Vaticano II y el postconcilio en la Iglesia traen profundos, amplios y rápidos cambios sociales y eclesiales que afectan también a la vida del Santuario. No se ha abandonado su realidad esencial fundante: promover el reinado del Corazón de Jesús en España y el mundo hispánico, pero estos importantes cambios han impuesto nuevas coordenadas donde situarse con otros planteamientos más acordes con los actuales condicionamientos. Pablo VI concede al santuario el título de Basílica Menor el 12 de mayo de 1964.

En 1973 se constituye la Fundación civil Emilio Álvarez Gallego (con estatutos actualizados en 1996) regida por un Patronato identificado con los principios raíces de todo este empeño.

 

Con el arzobispo Delicado Baeza se inaugura en 1994 el Centro Diocesano del Corazón de Jesús que impulsa una vida muy intensa de espiritualidad y de actividades pastorales, escuelas diocesanas, publicaciones, la revista agua viva, etc.

La beatificación del P. Hoyos inicia una etapa en la ya densa historia de cuanto hoy ha quedado integrado en la Obra del Santuario: representa el autorizado aval de la Iglesia a la vida del primer apóstol en España de la espiritualidad del Corazón de Jesús y, en consecuencia, un valioso refrendo a la Promesa que es base y razón de ser de esta magna Obra.